Liliana Herrero

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Todos estos años…

Territorio y tiempo. Una experiencia en la canción popular argentina

Luego de tres funciones agotadas volvemos a Buenos Aires

Liliana Herrero celebra 30 años de la edición de su primer disco. Tres décadas de canciones serán evocadas en dos conciertos junto a los músicos de la banda de los últimos años que reversionan Todos estos años... Herrero quiere cantar a esos autores que como hilos de una filigrana atraviesan y legitiman una discografía distinguida por la originalidad y el riesgo.

Una de las voces más importantes de la música argentina propone estos recitales celebratorios de Liliana Herrero, su obra iniciática aparecida en junio de 1987.

Un evento que permitirá reanudar el rito propiciatorio de 30 años de canciones.

María José Minatel producción y comunicación

Foto: Nora Lezano

En estas tres décadas de discos, territorio y tiempo fueron los temas y cuestiones que me obsesionaron. Esta obsesión permanece. Soy esa obsesión. El territorio cambia, imperceptiblemente. Y el tiempo siempre ofrece una novedad.

Tal vez a punto de descubrir que territorio y tiempo son la misma cosa pienso en tres décadas y percibo que puedo decir lo mío sobre ellas. Es el ciclo de tiempo que se me ofrece para reflexionar y conmemorar con los amigos de estos últimos años y los que vendrán.

Pasó mucho territorio y recorrí mucho tiempo. De alguna manera hay que decirlo y elijo hacerlo con algunas de las canciones que me acompañaron entonces y ahora. Eran otros los territorios, ahora cuando son otros los tiempos.

Liliana Herrero

30 años y tres temas

Kintsukuroi es un antiguo arte japonés de reparar -con resina, polvo de oro y otros materiales- la cerámica que se rompe. Así reparados, concibe el Kintsukuroi, los objetos quedan más bellos de lo que eran cuando estaban sanos porque incorporan, en vez de buscar ocultarlas, las marcas de la vida: el envejecimiento, las roturas por descuido o por azar, la amenaza consumada de los seres, y el trabajo humano que hace algo con esas injurias del tiempo.

Las canciones que ofrenda la música popular atraviesan el tiempo de manera igualmente misteriosa, sensibles a lo que depara la vida por venir, a las derrotas, a las emociones comunes y a insospechadas sabidurías políticas, sin que sepamos cuál será su destino. Liliana Herrero ha pensado amorosamente esas canciones con su voz, atenta a la historia que hay en ellas y fuera de ellas. Y al cantarlas hace algo con las roturas, las tristezas, las esperanzas y los estropicios que esos pequeños legados culturales encriptan; hace algo que ellos hospedan como si la fragilidad fuera una potencia. Delicado Kintsukuroi sin oro y sin resina sobre cada nota rota de la vida popular. Eso en 30 años y tres temas.

Diego Tatián